La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¿Y hace mucho tiempo que conocéis a vuestro amo?
—¿Yo? —respondió Picaporte—. He entrado a servirle precisamente el dÃa de nuestra marcha.
ImagÃnese el efecto que estas respuestas debÃan producir en el ánimo ya sobreexcitado del inspector de policÃa.
Aquella salida precipitada de Londres poco después del robo; aquella fuerte suma con que se hacÃa el viaje; aquella prisa de llegar a paÃses remotos: aquel pretexto de una apuesta excéntrica, todo confirmaba y debÃa confirmar a Fix en sus ideas. Hizo hablar todavÃa más al francés, y adquirió la convicción de que ese mozo no conocÃa a su amo; que éste vivÃa aislado en Londres; que se le suponÃa rico sin saber el origen de su fortuna: que era un hombre impenetrable, etc. Pero al propio tiempo Fix pudo cerciorarse de que Fogg no desembarcaba en Suez y se iba directamente a Bombay.
—¿Está lejos Bombay?, —preguntó Picaporte.
—Bastante lejos —respondió el agente—. TodavÃa necesitáis unos doce dÃas por mar.
—¿Y dónde está Bombay?
—En la India.
—¿En Asia?
—Naturalmente.