La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¡Diantre! Es que voy a deciros… Hay una cosa que me trastorna… Mi mechero.
—¿Qué mechero?
—Mi mechero de gas que se me ha olvidado apagar y que está ardiendo por mi cuenta. He calculado que sale a dos chelines cada veinticuatro horas, justo seis peniques más de lo que gano, y ya comprenderéis que a poco que el viaje se prolongue…
¿Comprendió Fix el negocio del gas? Es poco probable. Ya no escuchaba nada y estaba tomando una resolución. El francés y él habÃan llegado al bazar. Fix dijo a su compañero que hiciera sus compras, le recomendó que no faltase a la salida del Mongolia, y volvió con premura al despacho del agente consular.
Fix, ahora firme en su convicción, habÃa recobrado toda su serenidad.
—Señor —dijo al cónsul—; ya no abrigo duda ninguna. Tengo a mi hombre. Se hace pasar por un excéntrico que quiere dar la vuelta al mundo en ochenta dÃas.
—Entonces, ¿es un ladino que cuenta con volver a Londres después de haber hecho perder su pista a todas las poblaciones de ambos continentes?
—Eso lo veremos —respondió Fix.
—Pero ¿no os equivocáis? —preguntó de nuevo el cónsul.
—No me equivoco.