La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas HabÃa encontrado compañeros para el juego tan rabiosamente aficionados como él; un recaudador de impuestos que iba a Goa, un ministro, el reverendo Décimo Smith, que regresaba a Bombay, y un brigadier general del ejército inglés, que se iba a reunir con su cuerpo a Benarés. Estos tres personajes tenÃan por el whist igual pasión que el señor Fogg, y jugaban horas enteras con no menos silencio que él.
En cuanto a Picaporte, no le atacaba el mareo. Ocupaba un camarote de proa y comÃa concienzudamente. Debemos decir que este viaje, hecho en tales condiciones, no le disgustaba, y procuraba sacar partido de él. Bien mantenido, bien alojado, veÃa tierras, y por otra parte tenÃa la esperanza de que esta broma acabarÃa en Bombay.
Al dÃa siguiente de la salida de Suez, 29 de octubre, no dejó de darle gusto el encuentro que hizo en el puente del obsequioso personaje a quien se habÃa dirigido al desembarcar en Egipto.
—No me engaño —le dijo al acercarse con amable sonrisa—; vos sois el caballero que fue tan pacientemente en servirme de guÃa por las calles de Suez.
—En efecto —respondió el agente—. ¡Os reconozco! Sois el criado de ese inglés tan original…
—Precisamente, señor…
—Fix.
—Señor Fix —respondió Picaporte—. Me alegro de veros a bordo. ¿Y adónde vais?