La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —Sin embargo, señor Fogg —repuso el brigadier general—, habéis estado a punto de cargar con muy mal negocio por la aventura de ese mozo.
Picaporte, con los pies envueltos en la manta de viaje, dormÃa profundamente, sin soñar que se hablaba de él.
—El gobierno inglés es muy severo con razón, por ese género de delitos —repuso sir Francis Cromarty—. Atiende más que todo a que se respeten los usos religiosos de los indios, y si hubiesen agarrado a vuestro criado…
—Y bien, agarrándole, sir Francis —respondió el señor Fogg— le habrÃan condenado y después de sufrir su pena hubiera vuelto tranquilamente a Europa. ¡No veo por qué ese asunto tendrÃa que perjudicar a su amo!
Y con esto la conversación se enfrió de nuevo. Durante la noche, el tren atravesó los Ghats, pasó por Nassik, y al dÃa siguiente 21 de octubre, corrÃa por un territorio casi llano formado por la comarca del Khandeish. La campiña, bien cultivada, estaba llena de villorrios, sobre los cuales el minarete de la pagoda reemplazaba al campanario de la iglesia europea. Esta región fértil estaba regada por numerosos arroyuelos, afluentes la mayor parte o subafluentes del Godavery.