Las Indias Negras
Las Indias Negras El joven no contestó. No estaba asustado. No; pero... ¿acaso se deberÃa ese nuevo accidente al misterioso ser que los perseguÃa desde un comienzo? ¿ExistÃa en realidad ese ser? ¿PodrÃa haber alguien interesado en evitar a toda costa la explotación de la nueva veta descubierta..? ParecÃa imposible, Y sin embargo, los hechos confirmaban de manera incontrovertible las presunciones... La situación creada a los integrantes de la expedición era en verdad de lo más apurada. Faltaban aún recorrer nueve kilómetros por la galerÃa y luego de salir de ella, tenÃan por delante casi una hora hasta llegar a la cabaña.
-Sigamos adelante sin perder un solo minuto -dijo Simon-. Si no nos apartamos del camino principal, lo que no será difÃcil conseguir, llegaremos inevitablemente a la abertura que nos diera entrada, y una vez en la vieja mina no habrá ninguna dificultad. De todas maneras no será la primera vez que Harry y yo la hayamos recorrido a obscuras. Además, allà encontraremos la otra lámpara, lo que nos facilitará el trayecto que falte recorrer. Andando pues. Ve tú adelante, Harry. Usted sÃgale a él, señor Starr, que Madge y yo cerraremos la marcha. Evitemos de cualquier modo el separarnos. Si es necesario nos iremos tocando...