Las Indias Negras
Las Indias Negras Creyéndose protegido por la entrada del golfo, corrÃa hacia la costa, la que no le ofrecÃa sino el más grave peligro.
¿Se podrÃa hacer aún algo por salvarles... ?
Lo más sensato hubiera sido subir hasta las ruinas para apagar aquella llama que les habÃa confundido con el faro de Irvine. SÃ; era lo más sensato, pero ... ¿dónde encontrar un escocés que se atreviera, aun después de pensar varias veces, a subir a combatir con los fantasmas del fuego... ?
Quizá Jack Ryan, porque pese a su credulidad era el más animoso, pero ya era tarde. Resonó de pronto un estrepitoso ruido en medio de la tormenta. Las luces del barco dejaron de verse y la blanquecina lÃnea de la barra pareció romperse por unos instantes. El buque habÃa llegado hasta ella y ya se estrellaba contra los arrecifes. En ese mismo momento, quizá por capricho de la casualidad, la llama del castillo desapareció, como arrebatada por una fuerte ráfaga de viento. Todo volvió a quedar sumido en la más profunda obscuridad.