Las Indias Negras
Las Indias Negras La práctica de estas maldades daba casi siempre, como resultado, un desastroso naufragio. Desastroso para los embarcados, paro no asà para los piratas, que sabÃan aprovechar la situación. Tan bárbaras costumbres habÃan sido desterradas por la enérgica acción de la justicia, pero. . ., ¿no serÃa posible que alguna mano criminal hubiera repetido las antiguas tradiciones de la piraterÃa...?
Ese era el pensamiento que prevalecÃa en los representantes de la autoridad, que se entregaron de lleno a la investigación de los acontecimientos. Los aldeanos se dividieron en dos bandos. Unos no le daban mayor importancia al asunto, mientras que otros, los más crédulos, sostenÃan que con eso sólo se conseguirÃa irritar la ira fantasmal, causando más catástrofes.
A pesar de estas creencias, la policÃa realizó con la mayor diligencia las investigaciones. Buscaron huellas hasta en el mismo castillo de Dundonald; quizá la marca de pies o alguna otra señal. . ., pero todo fue inútil. Los causantes de aquel naufragio no habÃan dejado el más mÃnimo indicio, ni siquiera marcas en la tierra que estaba humedecida por la lluvia.
-¡Buscan señales del paso de los duendes! ---exclamó Jack. -¡Es como si buscaran huellas de fuegos fatuos en los pantanos. . .!
El hecho fue que esta primera parte de la investigación no dio ningún resultado positivo.