Las Indias Negras
Las Indias Negras Así pues, Jack Ryan, a dos días del accidente, abandonaba el granero que le sirviera de hospital y cantando a todo pulmón, se dirigió a la estación de Stirling y Callander.
Mientras esperaba su tren, leyó un cartel en el que decía:
"El 4 de diciembre último, el ingeniero James Starr, de Edimburgo, se embarcó en Granton en el vapor "Príncipe de Gales". Descendió en Stirling ese mismo día y desde entonces no se tienen noticias de su paradero. Se ruega a quien llegue a saber algo de él, que lo comunique sin demora al presidente del Instituto Real de Edimburgo.”
Jack Ryan leyó por dos veces aquel anuncio.
-...El señor Starr... -exclamó-. Pero. . . ¡si fue a él precisamente a quien vi el 4 de diciembre en la boca de pozo Yarow... ! ¡Hace ya diez días... ! ¡Y desde entonces ha desaparecido...! ¿Será también ésa la causa por la que Harry no pudo venir a la fiesta ... ?
No perdió tiempo ni en pensar en dar aviso al presidente del Instituto Real. Subió en el primer tren, dispuesto a ir hasta la mina y buscar a su amigo hasta en el último de los recovecos de las galerías si fuese necesario.
Tres horas más tarde descendía en la estación Challander y se dirigía hacia el pozo Yarow.