Las Indias Negras
Las Indias Negras El carruaje, tras haber franqueado las abruptas márgenes del torrente, descendió en un valle sin árboles, sin aguas, cubierto por una magra vegetación espinosa. En algunas partes se elevaban montones de piedras, formando pirámides.
-Son los "cairn" -dijo James Starr-. Cada caminante en la antigüedad arrojaba una piedra para honrar a los héroes muertos en sus tumbas... De allà proviene el proverbio gaélico: "Mala suerte tengan los que pasan frente a un "cairn" sin depositar una piedra de despedida". ¡Si los hijos hubieran conservado la fe de sus padres, esos túmulos serÃan ahora montañas! ... En realidad es común a todos los paÃses de orografÃa accidentada la imaginación de sus habitantes. Los griegos no habrÃan desarrollado su magnÃfica mitologÃa de haber vivido en una planicie.
El tiempo pasaba rápidamente en esas conversaciones, amables, y el carruaje entró en un valle estrecho, apropiado para los debates de los elfos y duendes. El pequeño lago Arklet fue dejado atrás, sobre la derecha, y por una pendiente empinada se dirigieron al albergue de Stronachlar, sobre la costa del lago Katrine. AllÃ, amarrado a un pequeño muelle, se balanceaba un barquichuelo que se llamaba, naturalmente, "Rob Roy". Los viajeros se embarcaron inmediatamente, pues estaba a punto de partir. El lago no mide más que diez millas de largo por unas dos millas de ancho en su parte mayor.