Las Indias Negras
Las Indias Negras Las medidas tomadas para la seguridad general fueron puestas en conocimiento de Nell, que sin serenarse totalmente, se sintió más tranquila. La resolución de Harry de seguirla adonde fuera, la resolvió a prometer que no trataría de fugarse.
Durante la semana que precedió al casamiento de Nell, ningún incidente turbó la paz de la Nueva Aberfoyle. Los mineros, sin abandonar la vigilancia, se recuperaron del pánico anterior, que amenazara concluir con la explotación. Mientras tanto James Starr continuó haciendo buscar al viejo Silfax. El vengativo anciano había jurado que Nell no se casaría con Harry, y se debía admitir que no retrocedería ante nada para evitar el matrimonio.
Así se continuó explorando todas las galerías abandonadas de las minas, inclusive aquellas que concluían bajo el castillo de Dundonald en ruinas. Se suponía con razón que el antiguo "penitente" debía comunicarse con el exterior por esa parte de la mina. Pero las búsquedas fueron en vano.
James Starr, durante esta lucha diaria contra un ser imposible de atrapar, fue el más desdichado de los hombres. A medida que se aproximaba el día del casamiento, sus temores crecían, y creyó su deber hacer participe al viejo capataz de esta inquietud.