Las Indias Negras
Las Indias Negras -Un momento, Simon... ¿usted quiere que yo coma con apetito?
-Eso será hacernos un honor, señor.
-Muy bien, pero para que pueda hacerse, necesito hacerle dos preguntas.
-Usted dirá, señor.
-Su carta me habla de una comunicación muy interesante ...
-Así es.
-Pero interesante para quién. ¿Para usted o para mi?
-Para ambos, señor James. Pero no podré decirle nada hasta que hayamos concluido nuestro almuerzo, pues es imprescindible que se lo explique en el mismo lugar... Pero sin ese requisito, usted no me creería.
-Simon - dijo entonces el ingeniero -. Míreme bien, de frente.
¿Una comunicación interesante? Sí...bueno. No le pregunto más. Y pareció que hubiera leído la respuesta en los ojos del anciano minero.
-¿Y el segundo interrogante, señor?