Las Tribulaciones de un chino en China
Las Tribulaciones de un chino en China En el cual Craig y Fry son presentados oficialmente al nuevo cliente de la «Centenaria».
—SÃ, señor Bidulph; una simple maniobra de bolsa, un golpe a la americana, dijo Kin-Fo al agente principal de la compañÃa de seguros.
El ilustre William J. Bidulph se sonrió como muy inteligente en estos asuntos.
—Bien hecha estuvo la jugada, —dijo—, porque todo el mundo cayó en el lazo.
—Incluso mi corresponsal, —respondió Kin-Fo—. La suspensión de pagos era falsa, falsa la quiebra y falsa la noticia. Ocho dÃas después, las cajas estaban abiertas para pagar a todo el mundo; las acciones, que habÃan bajado un 80 por 100, habÃan sido vueltas a comprar a más bajo precio por el Banco Central; y cuando se preguntó al director cuanto tocarÃa a los interesados percibir en la quiebra, contestó con aire amable: 175 por 100. Esto es lo que me ha escrito mi corresponsal en la carta que he recibido esta mañana misma en el momento en que creyéndome arruinado…
—¿Iba usted a atentar contra su vida? —preguntó William J. Bidulph.
—No, señor, —respondió Kin-Fo—, iba probablemente a ser asesinado.
—¡Asesinado!
—Con autorización mÃa escrita, asesinato convenido, jurado, y que les hubiera costado a ustedes…
