Las Tribulaciones de un chino en China
Las Tribulaciones de un chino en China En el cual Craig y Fry, impulsados por la curiosidad, visitan la bodega del Sam-Yep
—¿Dónde estamos, capitán Yin? —preguntó Kin-Fo cuando hubo pasado el peligro.
—No puedo saberlo con exactitud, —respondió el capitán cuyo rostro había vuelto a presentar su acostumbrada jovialidad.
—¿En el golfo de Pe-Chi-Li?
—Puede ser.
—¿O en el golfo de Leao-Tong?
—Es posible.
—¿Pero a dónde vamos?
—A donde el viento nos lleve.
—¿Y cuándo tocaremos es tierra?
—Me es imposible decirlo.
—Un verdadero chino está siempre orientado —dijo Kin-Fo con mal humor citando un proverbio muy a la moda en el Celeste Imperio.
—En la tierra sí, —respondió el capitán Yin—; pero en el mar no.
Y aquí se echó a reír hasta juntársele la boca con las orejas.
—No es caso este de risa, —dijo Kin-Fo.
—Tampoco me he de poner a llorar por eso, —contestó el capitán.
