Las Tribulaciones de un chino en China
Las Tribulaciones de un chino en China Donde el lector, sin cansarse, podrá dirigir una ojeada a la ciudad de Shanghai
Un proverbio chino dice:
Cuando los sables están enmohecidos y las rejas del arado relucientes.
Cuando las cárceles están vacÃas y los graneros llenos.
Cuando los escalones de los templos están gastados por el paso de los fieles y los patios de los tribunales cubiertos de hierba.
Cuando los médicos van a pie y los panaderos a caballo.
El imperio está bien gobernado.
El proverbio es bueno. PodrÃa aplicarse justamente a todos los Estados del viejo y nuevo mundo, pero, si hay un paÃs en que este bello ideal se encuentre lejos de la realidad, es precisamente el Celeste Imperio. Allà son los sables los que relucen y los arados los que se enmohecen; las cárceles, las que están llenas, y los graneros los que están vacÃos; allà los panaderos huelgan más que los médicos; y si las pagodas atraen a los fieles, en cambio los tribunales están llenos de pleitistas y de acusados.
