Las Tribulaciones de un chino en China
Las Tribulaciones de un chino en China En cual dará quizá al lector gana de hacer una visita a las oficinas de la «Centenaria».
A la mañana siguiente, Kin-Fo, cuyo desprecio de las cosas de este mundo no se desmentía un solo instante, salió de su casa y, con paso igual, bajó por la orilla derecha del torrente, y al llegar al puente de madera que pone la concesión inglesa en comunicación con la norteamericana, atravesó la corriente y se dirigió hacia una de hermosa apariencia levantada entre la iglesia de las Misiones y el consulado de los Estados Unidos.
En la fachada de aquella casa se ostentaba una gran muestra de cobre en letras tumulares:
LA CENTENARIA
Compañía de seguros sobre la vida.
Capital de garantía: 20 millones de duros.
Agente principal: William J. Bidulph
Kin-Fo empujó la puerta, defendida por una mampara, y se encontró en un despacho dividido en dos partes por una sencilla balaustrada a la altura del brazo. Algunos estantes para legajos, libros con abrazaderas de níquel, una caja americana de secretos que se defendía por sí misma, dos tres mesas donde trabajaban los empleados de la agencia, y una complicada mesa de despacho, reservada para el ilustre William J. Bidulph, componían el mueblaje de aquella pieza que parecía pertenecer a una casa de la calle Ancha de Nueva York (Brodway) mas que a un edificio construido a orillas del Wusung.
