Las Tribulaciones de un chino en China
Las Tribulaciones de un chino en China Que serÃa muy triste si no tratara de usos y costumbres particulares del Celeste Imperio
Por más que pensara y dijera el ilustre William J. Bidulph, la caja de la Centenaria estaba muy seriamente amenazada en sus fondos, porque el plan de Kin-Fo no era de aquellos que, después de reflexionados, se aplazan indefinidamente.
Arruinado del todo, habÃa resuelto concluir con su existencia, la cual, aun en tiempo de su riqueza, no le proporcionaba más que tristezas y disgustos. La carta que le habÃa dado Sun ocho dÃas después de su llegada, procedÃa de San Francisco y anunciaba la suspensión de pagos del Banco Central californiano. Ahora bien, el caudal de Kin-Fo se componÃa, casi en totalidad, de acciones de aquel Banco célebre, tan sólido hasta entonces. Pero no habÃa fundamento para dudar: por inverosÃmil que pudiera parecer la noticia, desgraciadamente era cierta. La suspensión de pagos del Banco Central de California habÃa sido confirmada por los periódicos recibidos en Shanghai. Se habÃa declarado en quiebra y Kin-Fo estaba completamente arruinado.
