Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Esta primera excursión tuvo de notable el descubrimiento en Labarah de las minas de esmeraldas mencionadas por los autores árabes, y abandonadas desde largos siglos. Cailliaud encontró en las excavaciones de las montañas las lámparas, las palancas, las cuerdas y los instrumentos que habían servido para la explotación de estas minas a los obreros de Tolomee.
Cerca de aquella cantera el viajero descubrió las ruinas de una pequeña ciudad que, según todas las apariencias, debió de estar habitada por los antiguos mineros. Para acreditar su precioso descubrimiento, se cargó con 10 libras de esmeraldas y las llevó a Mehem El-Alí.
Otro resultado de este viaje fue el descubrimiento del antiguo camino de Coplos a Benerice para el comercio de la India.
Cailliaud, desde el mes de setiembre de 1819 a fines del año 1822, recorrió, acompañado del antiguo aspirante de marina Letorzec, todos los oasis conocidos al Este del Egipto, y siguió el Nilo hasta el segundo grado de latitud. Habiendo llegado en su primer viaje hasta Guada Ulfa, eligió para el segundo esta localidad como punto de partida.
Una circunstancia feliz debía facilitar singularmente sus investigaciones. Ismail Baiá, hijo de Mehem El-Alí, acababa de recibir el mando de una expedición a Nubia, y Cailliaud le acompañó.