Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Gracias a ellos penetramos en la intimidad de una sociedad de una civilización muy avanzada; de costumbres, de hábitos y maneras absolutamente diferentes de las nuestras; y es curioso tener entre las manos las cuentas del mayordomo de un gran señor o de un gobernador de provincia y leer novelas como las de Selna y de los Dos Hermanos y cuentos como el del PrÃncipe Predestinado.
Si los edificios de vastas proporciones, los templos soberbios, los hipogeos magnÃficos, los obeliscos esculpidos no eran hasta entonces para nosotros más que monumentos suntuosos, hoy gracias a la lectura de las inscripciones de que están cubiertos, nos cuentan la vida de los soberanos que les levantaron y las circunstancias de su creación.
¡Cuántos nombres de pueblos de los cuales no hacen siquiera mención los historiadores griegos, cuántas ciudades que han desaparecido, cuantos pormenores relativos al culto, al arte, a la industria, a la vida de cada dÃa, cuántos acontecimientos polÃticos o militares nos revelan hoy en sus minuciosos pormenores los jeroglÃficos y las inscripciones cuneiformes!