Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Carsten Niebuhr trajo de Persépolis inscripciones en caracteres desconocidos, de los cuales fue el primero en dar una copia exacta y completa. Muchas tentativas se hicieron para explicarlos, pero todas fueron vanas, hasta que por una inspiración de genio, con una intuición luminosa Grotefend, sabio filólogo hanoveriano, consiguió en 1802 penetrar el misterio que las envolvía. Aquellas inscripciones cuneiformes eran verdaderamente singulares y difíciles de interpretar. Figúrese el lector una serie de cuñas (cuneus) colocadas de diversas maneras formando grupos alineados horizontalmente. ¿Qué expresaban estos grupos? ¿Representaban sonidos y articulaciones o palabras enteras como las letras de nuestros alfabetos? ¿Tenían ese valor ideográfico que poseen los caracteres de la escritura china? ¿Cuál era la lengua que representaban? Éstos eran los problemas que había que resolver. Era licito pensar que inscripciones como aquéllas, traídas de Persépolis, debían estar en la lengua de los antiguos persas; pero Rask, Bopp y Lassen no habían todavía estudiado los idiomas del Irán, ni demostrado su afinidad con el sánscrito.