Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Pero esta rama de la ciencia, después de los progresos hechos en los estudios sánscritos, necesitaba ser renovada y tratada con el rigor de los métodos modernos. El filólogo dinamarqués Rask en 1820, y después Eugenio Burnouf con sus conocimientos profundos del sánscrito y con el auxilio de una traducción sánscrita recientemente descubierta en la India, volvieron a emprender el estudio del zendo, y Burnouf llegó a publicar en 1834 un estudio magistral sobre el yacna que formó época.
De esta comparación del sánscrito antiguo con el zendo nació la admisión del mismo origen para estas dos lenguas y la prueba del parentesco o mejor dicho de la unidad de los pueblos que las hablaban. En su origen existen en efecto los mismos nombres de divinidades, las mismas tradiciones, semejanza de costumbres y la misma apelación genérica común a los dos pueblos que en sus escritos antiquísimos se llamaban Aryas.
A nuestro juicio es inútil insistir sobre la importancia de este descubrimiento, que vino a esclarecer con nueva luz los principios por tan largo tiempo ignorados de nuestra historia.