Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX De estatura ordinaria, de tinte cobrizo, sus ojos son pequeños, negros y vivos, su nariz un poco aplastada, y sus labios gruesos, lo cual les da un aspecto de ferocidad bestial. Divididos en tribus celosas unas de otras; amigos desenfrenados del pillaje, bulliciosos y turbulentos, siempre están en perpetua lucha entre ellos mismos.
«Si alguna vez se les ha visto recibir bajo sus toldos a los vencidos y tomar su defensa, —dice la relación—, impúlsales a esta acción generosa un espÃritu de venganza particular; esto es, que en el partido opuesto se halla una tribu que quisieran exterminar.
Entre ellos el odio sobrepuja a todas las demás pasiones, y es la más sólida garantÃa de su fidelidad. Todos son de un valor probado, ardientes, impetuosos, y sin piedad para sus enemigos, a quienes asesinan con horrible sangre frÃa: imperiosos y vengativos, tienen una desconfianza extremada, respecto de las personas a quienes no conocen; pero se manifiestan hospitalarios y generosos con los que toman por sus amigos. Vehementes en todas sus pasiones, muéstranse celosos hasta el extremo de su libertad y sus derecho que siempre están dispuestos a sostener con las armas en la mano. Conservan perpetuamente el recuerdo de la menor injuria, sin perdonarla jamás y tienen una sed inextinguible de la sangre de sus enemigos.