Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX En la noche del 22 de abril la Coquille se encontraba en los parajes del archipiélago Peligroso, cuando el oficial de cuarto oyó de repente el ruido que hacían las olas chocando contra los arrecifes. Al punto mandó poner el buque al pairo y cuando despuntó el día se vio el peligro de que se acababa de escapar.
Milla y media escasamente separaba la corbeta de una isla baja, muy frondosa y rodeada de rocas en toda su extensión. Tenía algunos habitantes, porque una piragua llegó hasta el costado del buque, pero los que la tripulaban en modo alguno quisieron subir a bordo. Duperrey tuvo que renunciar a visitar aquella tierra, que recibió el nombre de Clermont Tonnerre. Por todas partes las olas se rompían contra las rocas. Duperrey no pudo hacer más que correr la costa de un extremo a otro a pequeña distancia.
Al otro día y los siguientes fueron reconocidos algunos islotes sin importancia, a los cuales se impusieron los nombres de Augier, Freycinet y Lostanges.
Al salir el sol el 3 de mayo, se descubrieron por fin las verdes playas y las frondosas montañas de Tahití.
Como sus predecesores Duperrey no pudo menos denotar con admiración el cambio radical que se había operado en los usos y costumbres de sus habitantes.