Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Aparte de algunos robos cometidos por los jefes, los diez dÃas de descanso se pasaron pacÃficamente, y la concordia con que se habÃan inaugurado las relaciones entre los franceses y los ualaneses, no fue turbada por un solo momento.
«Es muy fácil, —dice Duperrey—, convencerse de toda la importancia que la isla de Ualan puede llegar a adquirir un dÃa. Situada en medio de las Carolinas, en el camino que va de la Nueva Holanda a la China, ofrece a la vez puertos de carenaje, agua en abundancia y los vÃveres frescos necesarios a los buques.
»Sus pueblos son generosos y pacÃficos, y muy pronto se hallarán en estado de ofrecer a los navegantes un alimento indispensable en el mar; el que resultará sin duda, de dos cerdas preñadas que les dejamos, y que ellos recibieron con el más vivo reconocimiento».
Las reflexiones de Duperrey no han llegado a justificarse por la marcha de los sucesos, y la isla de Ualan, aunque es un buen camino desde Europa a la China, por el Sur de Van Diemen, no tiene más importancia hoy que la que tenÃa hace cincuenta años. El vapor ha trasformado de tal manera las condiciones de la navegación, ha introducido cambios tan radicales, que los navegantes de principios de este siglo no podÃan preverlos.