Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX La Esperanza tenÃa su palo mayor y el de mesana cortados a algunos pies debajo de la cubierta, y arrancados sus filaretes. La Thétis, más feliz, habÃa salido casi salva de esta espantosa tempestad. La pereza de los trabajadores y el gran número de fiestas que guardan y celebran, pronto decidieron a Bougainville a separarse de su conserva, y el 12 de diciembre se hizo a la vela para la Cochinchina.
Pero antes de seguir a los franceses a las orillas poco frecuentadas de este paÃs, conviene recorrer con ellos a Manila y sus cercanÃas.
La bahÃa de Manila es sin contradicción, una de las más vastas y más hermosas del mundo; escuadras numerosas pueden encontrar sitio en ella; sus dos pasos no estaban aún defendidos, lo que habÃa permitido en 1798 a dos fragatas inglesas, entrar en el puerto y robar algunos buques bajo el canon mismo de la plaza.

El horizonte está cerrado por una barrera de montañas que termina al S. por el Taal, volcán casi extinguido en el dÃa, pero cuyas erupciones son causa muchas veces de espantosas desgracias. En la llanura, en medio de los campos de arroz, aldeÃtas o casas aisladas animan el paisaje.