Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Hubiera sido mejor encontrarla flotando en alta mar -dijo John Mangles-en un lugar determinado y, asÃ, al estudiar las corrientes que pudieron empujarla, hubiéramos rehecho el camino recorrido; pero traÃda por un cartero como este tiburón, que navega contra viento y marea, nos será imposible saber eso.
Mientras sacaba el tapón con el mayor cuidado y se esparcÃa por la cámara un fuerte olor salino, lord Glenarvan respondió que serÃa la misma botella la que develarÃa su secreto.
-¿Y qué hay? -preguntó lady Elena, con femenina impaciencia.
- ¡SÃ! -dijo Glenarvan-¡No me he engañado! Contiene papeles.
-¡Documentos! ¡Documentos! -exclamó lady Elena.
-Parecen muy deteriorados por la humedad y están tan pegados a las paredes que es imposible sacarlos.
La solución era romper la botella, pero deseaban conservarla intacta; finalmente decidieron hacerlo ya que los papeles eran más importantes que el envase que los habÃa traÃdo. A golpes de martillo rompieron la dura costra pétrea que cubrÃa el gollete y asà pudieron retirar con sumo cuidado varios fragmentos de papel adheridos entre sÃ. Los pusieron con gran precaución sobre la mesa y todos los rodearon ansiosos.