Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur El patagón usó el lenguaje universal de los gestos y movió la cabeza afirmativamente.
-Bueno, llegó la hora de que Paganel se sienta feliz por haber estudiado este idioma -dijo el mayor. Llamaron a Paganel y le explicaron qué pasaba; el sabio saludó al patagón y abriendo mucho la boca para articular mejor dijo:
-Vos sois um homen de bem.
El indígena escuchó con atención, pero no respondió.
-No comprende -dijo el geógrafo.
-Acaso no acentúa bien -replicó el mayor. -Es posible; ¡maldito acento!
Paganel volvió a repetirle la frase con el mismo resultado.
-Variemos de frase -dijo.
Y pronunciando con una gran lentitud, dejó oír lo siguiente:
-Sem dúvida um patagó.
El interpelado permaneció tan mudo como antes.
-Dizeime -añadió Paganel.
El patagón tampoco respondió.
-¿Vos comprendéis? -gritó con tanta, fuerza que casi se rompe las cuerdas vocales. Era evidente que no comprendía, pues le contestó:
-No comprendo.