Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur La noche y el dÃa siguiente no ofrecieron nada digno de contarse, caminaban sin dificultades por buenos terrenos, con una temperatura agradable que luego aumentó. Al atardecer apareció al sudoeste una barrera de nubes que anunciaba un cambio seguro de tiempo. El patagón le señaló la zona a Paganel, quien les dijo a sus compañeros:
-El tiempo va a variar y no tardará en soplar el pampero. Luego les explicó que es un viento del sudoeste, muy seco, frecuente en las llanuras argentinas. No se equivocaba: al poco tiempo empezó a soplar con fuerza y resultó bastante penoso a la noche, ya que no tenÃan otra cosa que sus ponchos para protegerse. Se acostaron en el suelo junto a los caballos que también se habÃan echado y formaron un apretado grupo. Glenarvan se inquietaba, pero Paganel consultó su barómetro y lo tranquilizó:
-La depresión del mercurio indica con seguridad cuándo el pampero traerá tormentas de tres dÃas, pero cuando, como ahora, el barómetro sube, todo se reducirá a unas horas de viento furioso. TranquilÃcese, pues, que al amanecer el cielo estará nuevamente claro.
-Habla como un libro, Paganel -le respondió Glenarvan.