Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Creen, no sé si con fundamento, que los pastos crecen mejor después de un incendio; pero yo creo que tienen por objeto matar a mirÃadas de insectos parásitos que molestan mucho a los ganados.
-Pero es un remedio muy enérgico -dijo el mayorque debe costar la vida a algunos animales.
-No me preocupo por ellos, pero ¿no puede sorprender también a los viajeros que cruzan las pampas?
-Sin duda -exclamó Paganel-. Sucede a veces, y no me disgustarÃa presenciar ese espectáculo.
- ¡Oh, venerable sabio! -exclamó Glenarvan-lleva su amor a la ciencia al extremo de hacerse quemar vivo por ella.
- ¡No!, querido Glenarvan, he leÃdo a Cooper y Media de Cuero me ha enseñado la manera de detener el fuego arrancando el pasto alrededor de un radio de varios metros. No hay nada más sencillo y por eso no temo un incendio y hasta lo deseo. Pero sus deseos no se realizaron, aquel dÃa quedó medio asado únicamente por los rayos del sol que sólo se atenuaban cuando el viento del oeste interponÃa alguna nube, alivio que buscaban los caballos extenuados, aunque durara poco.
Cuando Wilson dijo que no les faltarÃa agua, no contaba con la sed abrasadora que los devoró