Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Está muy equivocado -dijo Paganel-son pacÃficos pastores y agricultores. Estas distintas opiniones hicieron que iniciaran una áspera discusión, mucho más de lo que correspondÃa a un tema de tan poca importancia. El patagón, que los observaba sin entender más que disputaban, dijo tranquilamente:
-Eso es efecto del viento norte.
-¡El viento norte! -exclamó Paganel-¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
-Mucho -respondió Glenarvan-. El viento norte es el que los pone de tan mal humor. He oÃdo que altera el sistema nervioso.
-¡Por San Patricio! ¡Es verdad! -dijo el mayor y soltó una carcajada. Pero Paganel, verdaderamente enojado, no quiso abandonar la discusión y se volvió hacia Glenarvan, cuya intervención lo habÃa molestado.
-¿De veras, milord, que tengo alterado el sistema nervioso?
-SÃ, Paganel, porque el viento norte, que hace cometer muchos crÃmenes en las pampas, es como la tramontana en la campiña de Roma.
- ¡CrÃmenes! -repitió el sabio-¿Tengo yo facha de criminal?
-No digo eso precisamente.
-Entonces será que quiero asesinarlos.