Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Mucho lo temo -respondió Glenarvan sin poder aguantar la risa-. Afortunadamente este viento sólo sopla un dÃa.
Todos aplaudieron la respuesta de Glenarvan, asà que Paganel picó con ambas espuelas su caballo y se fue adelante para desahogar solo su mal humor. Un cuarto de hora después ya no se acordaba de nada. Su buen carácter habÃa sufrido una alteración instantánea. A las ocho de la noche, Thalcave, que se habÃa adelantado algo para explorar el terreno, distinguió las orillas de la ansiada laguna. Un cuarto de hora después toda la comitiva llegaba, pero los aguardaba un gran desengaño: todo estaba seco.