Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Varias veces han intentado los argentinos colonizar esta rica zona, pero se lo ha impedido la hostilidad de los indios. Era seguro que allí encontrarían agua abundante, mas debían separarse mucho de su ruta, así que era preferible intentar la búsqueda sin alejarse del paralelo 37°. Los tres caballos galopaban con impaciencia, presintiendo sin duda adónde los conducían; sobre todo Thauka no parecía fatigado y cruzaba como un pájaro las secas cañadas y los matorrales, lanzando relinchos de buen agüero. Los otros dos caballos parecían querer imitarlo y lo seguían aunque a cierta distancia.
El patagón volvía la cabeza y miraba cómo cabalgaba Roberto; verdaderamente era un buen jinete y Thalcave le hacía gestos de cariñosa aprobación.
-¡Bravo, Roberto! -exclamó Glenarvan-. Parece que Thalcave te felicita y aplaude.
-¿Por qué, milord?
-Por lo bien que montas a caballo; serás un verdadero jinete.
-Bien -contestó Roberto riendo-, ¿y qué dirá papá que quería que fuera marino?
-Una cosa no se opone a la otra.
-¡Pobre padre mío! ¡Qué agradecido estará cuando lo haya salvado!
-¿Lo quieres mucho?