Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -He leÃdo, no sé dónde, que el árabe tiene en su boca una rara expresión de ferocidad, mientras que sus ojos tienen expresión dulce. En el salvaje americano sucede todo lo contrario: la expresión de sus ojos es maligna.
Siguiendo las instrucciones de Thalcave, marcharon en pelotón compacto por temor a una emboscada; nada sucedió y al anochecer llegaron sin problemas a una tolderÃa abandonada que el indio reconoció como el lugar donde Catriel se reunÃa con los suyos, pero no habÃa huellas recientes y parecÃa abandonada desde hacÃa mucho tiempo. Al dÃa siguiente, avistaron las primeras estancias cercanas a la sierra de Tandil; Thalcave decidió no detenerse para seguir hasta el fuerte Independencia. Reaparecieron los árboles, atravesaron ricos montes de álamos, sauces y acacias y avistaron innumerables rabaños de bueyes, carneros, vacas y caballos cuidados por enormes perros vigilantes. Los animales llevaban la marca de sus dueños estampada con hierro candente; estos ganados son tanto o más numerosos que los que poblaban las llanuras de la Mesopotamia*, aunque sus dueños son ricos estancieros que en nada se parecen a los patriarcas bÃblicos.