Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Gienarvan se sentÃa muy preocupado por la falta de noticias de los náufragos, asà que aceptó la propuesta de avanzar hasta el fuerte que se hallaba en Tandil, a unos 100 km de donde estaban. Aquella noche acamparon al pie de la sierra de Tapalqué; a la mañana siguiente la cruzaron sin ninguna dificultad. ¿Qué podrÃa parecer esa sierra a viajeros que habÃan cruzado los Andes?
Al mediodÃa dejaron atrás el fortÃn abandonado de Tapalqué, primer eslabón de una cadena de fortines' que se extiende en la lÃnea sur para defender la región de los ataques de los indios. Poco después, tres corredores de la llanura, bien armados y montados, observaron un momento la caravana y huyeron con la rapidez de un relámpago.
-Gauchos -dijo el patagón, empleando la palabra que habÃa desatado la discusión entre el mayor y el geógrafo.
-Gauchos -repitió Mac Nabbs-. Pues bien, hoy que no sopla viento norte, ¿quiere decirme qué opina acerca de ellos?
-Opino que parecen bandidos -respondió Paganel.
-Y de parecerlo a serlo, distinguido sabio?
-No hay más que un paso, distinguido mayor.,
A esta confesión sucedió una carcajada general que Mac Nabbs interrumpió para hacer una observación: