Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -¿No ha oÃdo hablar de tres ingleses cautivos?
-Jamás -respondió-y en Tandil...no...no...yo lo sabrÃa. Era evidente que ya no tenÃan nada que hacer allÃ. Se despidieron agradecidos y se marcharon muy tristes. Roberto tenÃa los ojos llenos de lágrimas; nadie encontraba una palabra de consuelo. Paganel gesticulaba y hablaba solo; hasta Thalcave se sentÃa herido en su amor propio por haber seguido una pista falsa.
La cena fue triste; ya no quedaban esperanzas de hallar a los náufragos desde Tandil hasta el océano, pues si algo hubiera ocurrido en esa zona el comandante del fuerte debÃa haberse enterado. No habÃa más esperanza, sólo les restaba ir al encuentro del Duncan lo antes posible. Paganel volvió a tomar el documento; lo releÃa con cólera mal disimulada, procurando arrancarle una nueva interpretación.
-El documento no puede ser más claro -repetÃa Glenarvan.
- ¡No! -respondió el geógrafo dando un puñetazo en la mesa-. Pues si Harry Grant no está en las pampas, este documento debe decirnos dónde está y nos lo dirá o yo no soy Santiago Paganel.