Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Para irritarse puede ser -dijo Mac Nabbs con su tranquilidad acostumbrada-, pero no para desesperar, debemos seguir la búsqueda.
-¿Qué quiere decir? -preguntó Glenarvan.
-Algo muy sencillo, al llegar a bordo del Duncan debemos seguir rumbo al este por el paralelo hasta llegar si fuera necesario nuevamente al punto de partida.
-Ya lo he pensado cien veces -respondió Glenarvan-, ¿pero qué posibilidades de éxito podemos tener si nos alejamos de la Patagonia tan claramente indicada por el capitán?
-¿Y por débil que sea la esperanza, no la debemos intentar? -preguntó el mayor.
-No digo que no... -contestó Glenarvan.
-¿Y ustedes, camaradas? -les preguntó el mayor a los otros marinos.
-Somos de la misma opinión -respondieron todos.
-Escúchenme -dijo Glenarvan-, y especialmente tú, Roberto, porque el tema es muy grave. Estoy dispuesto a dar la vuelta al mundo y hacer todo lo posible por hallarlos y yo sé que toda Escocia me ayudará a salvar a estos hombres... pero, ¿debemos abandonar la búsqueda en el continente americano?
Esta pregunta no tuvo respuesta, nadie se atrevía a darla.
-¿Qué contestan? -insistió Glenarvan.