Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Bueno -respondió Paganel-, demos por sabido que soy un enviado de la Providencia. Asà terminó aquella conversación que tendrÃa tan grandes consecuencias en el futuro. HabÃan encontrado de nuevo una posibilidad de salida en el laberinto en que se creÃan perdidos. Olvidaron el peligro de su situación y se entregaron a una gran alegrÃa; podrÃan dejar el continente americano. volver al Duncan y no llevar la desesperación sino la esperanza a lady Elena y a Mary Grant.
Eran las cuatro y se resolvió cenar a las seis. Para celebrar, Paganel propuso hacer un festÃn y como lo que tenÃan era escaso lo invitó a Roberto a ir a cazar al "bosque". Roberto aceptó entusiasmado y pronto empezaron a trepar hacia las ramas más altas. Mientras tanto Glenarvan y Mac Nabbs revisaban las marcas para controlar las aguas y Wilson y Mulrady reanimaban el fuego.
Las aguas no habÃan bajado, pero afortunadamente tampoco habÃan ascendido; la correntada seguÃa con la misma fuerza, por el momento no habÃa esperanzas de que descendieran. Pronto se oyeron algunos disparos y las voces alegres de Paganel y Roberto; no se sabÃa quién era más chico de los dos. A Wilson se le ocurrió la idea de improvisar con un alfiler y un hilo un aparejo de pesca. Al rato saltaban en su poncho unas docenas de sabrosas mojarras que ya prometÃan un plato exquisito.