Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Lord Glenarvan poseía una inmensa fortuna, que empleaba en hacer el mayor bien, siguiendo la tradición de sus antepasados. Era señor de Luss y lord de Malcolm; representaba a su condado en la Cámara de los Lores. Tenía treinta y dos años; era de considerable estatura, de rostro severo, pero su dulce mirada trasparentaba su gran bondad. Se lo reconocía valiente, emprendedor y caballeresco.
Hacía tres meses apenas que había contraído matrimonio con Elena Tuffnel, hija de un gran explorador. La señorita Tuffnel no pertenecía a una familia noble, pero era escocesa, lo que para lord Glenarvan valía mucho más. Lady Elena era una joven encantadora, tenía veintidós años y adoraba a su marido.
Lord Glenarvan y su joven esposa vivían felices en el castillo de Malcolm, en medio de aquella imponente y salvaje naturaleza de los Highlands, las tierras altas de Escocia; se paseaban bajo las añosas arboledas de castaños y sicomoros, por las orillas del lago en que aún resonaban los antiguos cantos de guerra y por los sitios donde las ruinas seculares cuentan la historia de Escocia. Un día se extraviaban por las alamedas y pinares; otro día ascendían hasta las escabrosas cimas del Bem-Lomond o cabalgaban por solitarios valles para estudiar y comprender mejor aquella poética comarca llamada aún "el país de Rob Roy" y todos aquellos célebres lugares cantados magistralmente por el inmortal Walter Scott*