Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Al atardecer, cuando se encendÃa el faro de Mac Partene, paseaban por la antigua galerÃa almenada que circundaba el castillo; allà se sentaban pensativos en alguna piedra, rodeados del silencio; a medida que la noche poco a poco cubrÃa los picos de las montañas y la luna pálida los alumbraba, permanecÃan extasiados en su amor.
Asà transcurrieron los primeros meses de su matrimonio. Lord Glenarvan, para satisfacer las aspiraciones viajeras que su esposa habÃa heredado del gran navegante que habÃa sido su padre, hizo construir para ella el Duncan, con el que se proponÃan viajar por los más hermosos paÃses del mundo. De este modo tendrÃan la incomparable felicidad de pasear su amor por el Mediterráneo, las costas de Grecia o las playas de Oriente.
Pero ahora, lord Glenarvan habÃa partido para Londres con el propósito de salvar a unos desventurados náufragos y lady Elena se sentÃa impaciente y afligida. Recibió al dÃa siguiente el anuncio del próximo regreso de su esposo, pero, por la tarde, otro telegrama le comunicaba una prórroga provocada por la necesidad de solucionar algunas dificultades. Un nuevo mensaje en el que su esposo no ocultaba su descontento con el Almirantazgo, la empezó ya a preocupar. Esa misma tarde, cuando se hallaba sola en su gabinete, el intendente del castillo le preguntó