Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Durante esta narración, Roberto Grant parecía beber las palabras de lady Elena mientras su imaginación infantil le hacía seguir todas las peripecias del naufragio con su padre: junto a él se veía en la cubierta del barco próximo a naufragar, a su lado se debatía en el mar, se agarraba con uñas y dientes de las rocas y, finalmente, se arrastraba jadeando por la arena, lejos ya del alcance del mar.
Mientras lady Elena hablaba, muchas veces se escaparon de su boca palabras dolientes:
-¡Oh, papá! ¡Mi pobre papá! -exclamó abrazando fuertemente a su hermana. Miss Grant escuchaba en silencio y con las manos juntas. Cuando el relato hubo terminado, le suplicó a lady Elena que le mostrara el documento; no sin pena se enteró de que lord Glenarvan lo había llevado, en interés de su padre, a Londres, pero la consoló la seguridad de que lady Elena les había contado, palabra por palabra, todo, aunque igualmente hubiera querido tenerlo para ver la letra de su padre. Lady Elena la consoló con la posibilidad de que al día siguiente regresara su esposo con el valioso mensaje que había sido expuesto ante el Almirantazgo con la esperanza de que enviaran inmediatamente un barco en busca del capitán Grant.