Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -No los hay, señora -respondió Paganel. -Pues habrá arroyos.
-Tampoco.
-¿Arroyuelos?
-Tampoco.
-Entonces -dijo el mayor-recorrerá los bosques.
-¡.Qué bosques, si no hay árboles?
-¡Hermosa región! -replicó el mayor.
-Tendrá que consolarse, mi querido Paganel, con las montañas -dijo Glenarvan.
-Son poco elevadas e interesantes; además, ese estudio ya está hecho.
- ¡Hecho! -exclamó Glenarvan.
-SÃ, es mi contratiempo habitual. ¡Si en las Canarias me veo por delante a Humboldt, aquà me encuentro precedido por el geólogo Sainte-Claire Deville?
- ¡Es posible!
- ¡Asà es!, -repuso muy compungido Paganel. Este geólogo se hallaba a bordo de la corbeta de guerra Décidée, que hizo escala en las islas de Cabo Verde, visitó la cima más interesante del grupo: el volcán de la isla Fogo* ¿Qué puedo hacer yo después de él?
-Es triste, verdaderamente, -respondió lady Elena. ¿Qué será de usted?
Paganel guardó silencio.