Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Señor Paganel -preguntó entonces lady Elena, ¿usted cree que si los náufragos han caído en poder de los indígenas, seguirán aún con vida?
-Así lo creo, señora. ¿Acaso son antropófagos? Uno de mis-compatriotas, el señor Guinnard*, a quien conocí en la Sociedad de Geografía, permaneció tres años cautivo de los indios de las pampas; sufrió muchos malos tratos, pero se salvó finalmente. Los indios saben que un europeo es un ser útil y lo cuidan como a un valioso animal.
-Pues bien, es necesario partir sin vacilaciones -dijo Glenarvan-. ¿Qué camino debemos seguir?
-Un camino fácil y agradable -respondió Paganel-. Algunas montañas al principio, después la suave pendiente de la vertiente oriental de los Andes y, finalmente, una llanura compacta, tapizada de musgo y arena; un verdadero jardín.
-Veamos el mapa -dijo el mayor.
-Aquí está, amigo. Partiremos de la costa chilena,