Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -¿Y por qué no? -respondió Paganel-. Los viajes forman a los jóvenes. . ., entonces, nosotros cuatro y tres marineros del Duncan.
-¿Cómo? -dijo John Mangles-, ¿no me incluyen?
-Querido John -respondió Glenarvan-, dejamos a bordo a nuestras pasajeras, es decir lo que más queremos en el mundo. ¿Quién mejor que el capitán del Duncan velarÃa por ellas?
-Por lo visto no participaremos nosotras -dijo lady Elena, con los ojos velados por la pena.
-Mi querida Elena, nuestra marcha debe ser sumamente rápida, nuestra separación será corta, y...
-SÃ, comprendo. En marcha, entonces –respondió lady Elena-, y quiera el Cielo que el éxito corone esta empresa.
Inmediatamente comenzaron los preparativos que, estuvieron todos de acuerdo, debÃan ser secretos para no alertar a los indios.