Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Asà pues, eran muy buenas las condiciones en que comenzaba la travesÃa. El paso de los Andes no se puede emprender sin contar con mulas vigorosas como éstas, de origen argentino, de gran desarrollo, fuertes y resistentes, que beben sólo una vez al 'dÃa y son capaces de andar, sin fatigarse cuarenta kilómetros en ocho horas con una carga de casi ciento sesenta kilos. En la distancia que separa ambos océanos no hay ni una humilde posada; se come carne seca, llamada en América tasajo, arroz con pimiento y lo que se pueda cazar en el camino. Se bebe agua de los. torrentes de la montaña o de los arroyos de la llanura, a la que se mezclan algunas gotas de ron o aguardiente que los viajeros llevan en un cuerno de buey, llamado chifle. Como camas se utilizan los recados de las mulas, pellones de carnero curtidos de un lado y con la piel del otro con los que el viajero se envuelve de noche, desafÃa victoriosamente el frÃo y la humedad y duerme a las mil maravillas.