Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur En resumen, el pueblo araucano resultaba poco interesante y de costumbres bastante rudas. Tenían todos los vicios humanos contra una virtud: el amor a la independencia.
-Verdaderos espartanos -decía Paganel cuando se sentaron a la mesa para cenar. El sabio hacía comentarios y exageraba concentrando el interés de todos; provocó sus risas cuando les contó que su corazón de francés había palpitado con violencia al visitar Arauco, y como le preguntaron el por qué, les contó que su conmoción se debía al recuerdo de un compatriota suyo que ocupó el trono de Araucania. Inmediatamente Paganel recordó con orgullo a Antonio Tounens*, excelente persona, antiguo abogado de Perigueux, que experimentó lo que sienten los reyes destronados: la ingratitud de sus súbditos. Ante la sonrisa del mayor, Paganel le respondió