Matias Sandorf
Matias Sandorf EL TORRENTE DEL FOIBA
SerÃan las once de la noche. Las nubes tempestuosas empezaban a resolverse en violentos aguaceros. A la lluvia se mezclaban enormes granizos que ametrallaban las aguas del Foiba y saltaban sobre las rocas vecinas.
Los disparos hechos desde las ventanas de la torre habÃan cesado. ¿Para qué gastar tantas balas contra los fugitivos? ¡El Foiba no podÃa devolver más que cadáveres, y eso si los devolvÃa!
Apenas el conde Sandorf se vio sumergido en el torrente, cuando se sintió arrastrado a través del Buco. En algunos instantes pasó de la intensa luz con que la electricidad iluminaba el fondo del abismo, a la más profunda oscuridad. Los mugidos de las aguas habÃan reemplazado a los estallidos del rayo La impenetrable caverna no dejaba pasar ninguno de los ruidos ni de los resplandores exteriores.
—¡A mÃ…! se oyó. Era Esteban Bathory quien habÃa arrojado este grito. La frialdad del agua acababa de volverle a la vida; pero no podÃa sostenerse en la superficie, y se hubiese ahogado si un brazo vigoroso no le hubiera agarrado en el momento en que iba a desaparecer.
—¡Aquà estoy, Esteban…! ¡Nada temas!
El conde Sandorf, al lado de su compañero, le levantaba con una mano, mientras nadaba con la otra.
