Matias Sandorf
Matias Sandorf EN LAS INMEDIACIONES DE CATANIA
Si el hombre hubiese recibido el encargo de fabricar el globo terrestre, lo habría sin duda colocado en un torno, lo habría construido mecánicamente, como una bola de billar, sin dejarle ni una aspereza, ni una arruga; pero la obra ha sido hecha por el Creador; así es que en la costa de Sicilia, entre Acireale y Catania, los cabos, los arrecifes, las grutas, las rocas y las montañas abundan en este incomparable litoral.
Es esta parte del mar Tirreno que empieza en el estrecho de Messina, cuya orilla opuesta está circundada por las cordilleras de la Calabria. Tales como este estrecho, esta costa, esos montes que domina el Etna eran en tiempo de Homero, lo son todavía hoy, soberbios. Si el bosque en el que Eneas recogió a Aqueménides ha desaparecido, la gruta de Galatea, la de Polifemo, los islotes de los Cíclopes, y un poco más al Norte, las rocas de Caribdis y de Scila están siempre en su lugar histórico, y puede ponerse el pie en el mismo sitio en que desembarcó el héroe troyano cuando vino a fundar su nuevo reino.
