Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Huelga decir que estos dos hombres amaban apasionadamente la misión que la vida les había encomendado; disfrutaban lanzándose como hurones a la caza de la más insignificante noticia, sin que nada ni nadie les amedrentase ni les hiciera desistir en su empeño. Poseían una imperturbable sangre fría y la espartana bravura de los hombres de su profesión. Verdaderos jockeys de carreras de obstáculos de la información, saltaban vallas, atravesaban ríos y sorteaban todos los obstáculos con el ardor incomparable de los purasangre, que se matan por llegar a la meta los primeros. Además, sus periódicos no les regateaban el dinero -el más seguro, rápido y perfecto elemento de información conocido hasta hoy-. Pero había que reconocer también en su honor que jamás fomentaban sensacionalismo y que únicamente se ocupaban en asuntos político-sociológicos.