Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -Aunque se trate de falsos rumores -se decía Alcide Jolivet-conviene cazarlos. Cada uno de los dos periodistas buscó charlar intencionadamente con el otro durante el baile, momentos después de la partida del general Kissoff, y procuraron sondearse mutuamente.
-A todas luces, señor, es una fiesta encantadora -dijo Alcide Jolivet, con sus aires de simpatía, creyendo que debía entrar en conversación con esta frase tan típicamente francesa.
-Yo ya he telegrafiado que es sencillamente espléndida -respondió Harry Blount con estas palabras, reservadas especialmente para expresar la admiración de un ciudadano del Reino Unido.
-Sin embargo -añadió Alcide Jolivet-he creído que debía advertir tambien a mi prima...
-¿A su prima? -preguntó Harry Blount a su colega, en tono de sorpresa.
-Sí -respondió Alcide Jolivet-, a mi prima Magdalena... Es a ella a quien envío mis crónicas. A mi prima le gusta estar bien informada y con rapidez... Por eso he creído que debía advertirle que durante esta fiesta una especie de nube parece ensombrecer la frente del Soberano.
-Pues a mí me ha parecido que estaba. radiante -respondió Harry Blount, queriendo disimular su propio pensamiento respecto a este asunto.