Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Hasta aquí, el viaje de Miguel Strogoff se llevaba a cabo en condiciones satisfactorias, sin sufrir retraso alguno, y si lograba salvar la cabeza de puente que los tártaros de Féofar-Khan habían establecido un poco antes de Krasnoiarsk, tenía muchas probabilidades de llegar a Irkutsk antes que los invasores, empleando el mínimo tiempo conocido hasta entonces.
Al día siguiente de haber abandonado Ekaterinburgo, las dos tarentas alcanzaron la pequeña ciudad de Tuluguisk a las siete de la mañana, después de haber franqueado una distancia de doscientas veinte verstas sin incidentes dignos de mención. Allí, los viajeros consagraron media hora al desayuno. Una vez terminado, reemprendieron la marcha con una velocidad que sólo podía explicar la promesa de un puñado de kopeks.
El mismo día, 22 de julio, a la una de la tarde, las dos tarentas llegaban a Tiumen, sesenta verstas mas allá de Tuluguisk. Tiumen, cuya población normal es de diez mil habitantes, contaba a la sazón con el doble. Esta ciudad, primer centro industrial que los rusos establecieron en Siberia, cuenta con notables fábricas metalúrgicas y de fundición, y no había presentado jamás una animación como aquélla. Los dos corresponsales fueron inmediatamente a la caza de noticias. Aquellas que daban los fugitivos siberianos sobre el teatro de la guerra no eran precisamente tranquilizadoras.