Miguel Strogoff
Miguel Strogoff En el momento en que iba a montar a caballo, con el fin de alcanzar los puestos avanzados del campamento, se produjo un tumulto a una cierta distancia, en la parte del campo destinado a los prisioneros. Se dejaron oír unos gritos y sonaron algunos tiros de fusil. ¿Era una tentativa de revuelta o de evasión que iba a ser rápidamente reprimida?
Ivan Ogareff y el huschbegui dieron algunos pasos adelante y, casi inmediatamente, dos hombres a los que los soldados no pudieron detener, aparecieron ante ellos. El buschbegui, sin pedir información, hizo un gesto que era una orden de muerte, y la cabeza de aquellos prisioneros iba a rodar por los suelos cuando Ivan Ogareff dijo algunas palabras que detuvieron el sable que ya se levantaba sobre sus cráneos. El ruso había comprendido que aquellos prisioneros eran extranjeros y dio orden de que los acercaran a él.
Eran Harry Blount y Alcide Jolivet.
Desde la llegada de Ivan Ogareff al campamento, habían pedido ser conducidos a su presencia, pero los soldados rechazaron su petición. De ahí la lucha, tentativa de fuga y tiros de fusil que, afortunadamente, no alcanzaron a los dos periodistas, pero su castigo no se hubiera hecho esperar de no haber sido por la intervención del lugarteniente del Emir.